Sobre heridas, reacciones y como seguir aprendiendo

10392479_1050800491645329_1408752749601439547_n

Por Mar Hernández: “Reflexiones y propuestas para ser más proactiva/o”.

Últimamente  llevo un tiempo trabajando en  mí, con intención y conciencia, la verdad.

Y estas semanas he podido comprobar una cosa. Empiezo a funcionar diferente en cosas que siempre reaccione de forma más dañina para mi (y en consecuencias para otros/as).ole ole!

Parece que hasta que no se da la situación no sabemos si los nuevos aprendizajes están o no presentes en nosotras/os. ¿Verdad?

Estaría genial, si te cuadra en este momento de tu vida, que pudieras asomarte a mirarlo. Y mejor aun, si te nace que  puedas atender esto en ti. Es muy interesante ver que vamos aprendiendo más de lo que creemos.

Pues si , según voy conociendo y abrazando mis heridas, cuando pasan cosas que me duelen o disgustan puedo verlas y darme cuenta como saltan como un muelle y antes de reaccionar (normalmente de mala manera) puedo dejarlo estar  un ratito mas, respirar y darme tiempo a que otra parte de mi también diga, se exprese, nombre y ocupe su lugar.

También puedo ver la herida del otro/a y cuidarme, entender y a veces poner límites si toca o aceptar los límites del otro/a.

Cada uno/a vamos con el equipo que podemos. Cada una/o porta su historia,  y su reacción normalmente asociada su dolor y sus heridas, vete a saber a qué responden.

En fin, que bastante tengo con entender la mía. Y si puedo exponerla. Al margen que el otro/a pueda o quiera entender. (A veces si, a veces no).

Últimamente he tenido experiencias (bueno siempre las hay, solo que ahora las observo y entreno) de todos los colores y sabores en relación a esto y me sirve para reflexionar (que no juzgar) donde cada persona está y se coloca:

  • Una experiencia de poder nombrar con una persona muy querida donde estamos, que nos duele y porque hemos reaccionado así con un conflicto dado. Atender nuestras necesidades y compartirlo. Al margen que la otra le guste más o menos. Sabiendo de donde viene es más fácil acercarse y aceptar, al final comprenderse.
  • Una experiencia de ver que no tengo nada que decir porque el otro/a ni me ve, ni me escucha, ni dialoga. Hablamos idiomas distintos y no puede ni nombrar donde esta o que quiere. Lo respeto, me alejo y respiro. Me permito sentir la tristeza. Pero elijo estar con gente en el día a día con quien esto no suceda.
  • Una experiencia donde  sentí que alguien descargaba su dolor en forma de ira sin darme opción de poder hacer algo.

Para mí lo importante fue no tomármelo de forma personal. Disculparme en la parte que me toca y poder escuchar. Expresar mi pena por su dolor, pedir lo que yo necesito también y pedir respeto. Desde ahí darme espacio. También sentir amor por esa persona y su momento. Como ver más allá.

Me siento mucho mejor así. Sigo aprendiendo, trato de entrenar esto para que se consolide aun más.

Estoy atenta a mis reacciones, sensaciones y emociones, recurro a algo más grande que está en mí y que si sabe, confío en mí y me conecto con un amor más profundo, sin querer tener razón, sentir lo que sucede y me sucede,  y me voy a dentro a bucear….

Respiro lo dejo estar.

Observo como funciono cuando  algo me duele. Y puedo elegir. Ahora siento que voy pudiendo elegir.

Como dice Jorge Lomar en su curso sobre el perdón (muy recomendable sus conferencias y libros)

  • El ataque no tiene sentido
  • Todo ataque fuera es un ataque dentro
  • No me dejaré guiar por el miedo
  • Mi máximo objetivo es la paz
  • ¿Deseo experimentar paz o conflicto?
  • ¿Te quedas en el Amor o miedo?

Pues ale. Yo sigo con mi L de prácticas.

A trabajar lo…. ¡hoy brindo por los nuevos aprendizajes!

Mar Hernandez

Publicado en: Blog Etiquetado con: ,

Deja un comentario