Hoy me he dejado mirar por el miedo

miedo

Por Guillermo Delgado. Hoy he visto la mirada del miedo. También me he dejado ver por ella. Me he dejado estar en contacto con ella y la he ofrecido la confianza del que sabe que el miedo que hay detrás no es de hoy, que es de algo pasado que ya no es, pero que sigue ahí instalado. Como si el miedo tuviese un abono de temporada………….. y seguirá ahí al menos durante un tiempo, hasta que se le pueda mirar como lo que es: algo que fue y que ya no es.

Hace años con mi amigo Ricardo sufrí un accidente escalando en hielo, nos callo encía un alud de nieve, fue pasar de la incredulidad de lo que se me venía encima al silencio y oscuridad mas absoluta. Sentir que todo se apagaba, los sonidos, la luz, el espacio, fue lo peor…….Volver a ver la luz y entrar en pánico fue lo mejor, fue estar vivo. La respuesta impulsiva que me salió fue seguir escalando, había algo dentro de mí que me decía que si me dejaba atrapar por el miedo nunca más volvería a la montaña con nieve. Pero el miedo no se va fácilmente, te deja ganar grandes batallas y muchas otras pequeñas, pero llega para quedarse.

Pero el miedo no se va fácilmente, te deja ganar esa batalla y muchas otras pequeñas, pero llego para quedarse.

El aprendizaje necesario es que lo que fue, no tiene porque volver a ser, pero ahí quedó como una voz dentro de mí que siempre que voy a la montaña está atenta, ten cuidado que ha nevado mucho, mira esa pendiente que esta muy cargada, las 12:00 no son horas para andar, y muchos otros mensajes que durante años me han estado constantemente avisando.

Todos estos años cada vez que he vuelto a la montaña lo he vuelto a sentir. Lo he sentido con gran intensidad, alguna vez rozando el pánico, pero poco a poco le he ido ganado la batalla, cada vez que he vuelto, cada vez que he caminado sobre la nieve, cada amanecer, cada atardecer en ella, ha sido una pequeña batalla ganada que ha hecho de mi una persona más libre.

El refrán dice que el miedo es libre, es como si no fuese nuestro, que hubiese llegado a nosotros sin saber por qué. Yo en este caso tengo clara la causa pero ¿Qué pasa cuando no es así? ¿Qué pasa cando no sabemos de dónde viene? ¿En qué momento apareció? ¿Cuál fue el motivo que hizo que se instalase en nosotros/as? Es una lucha con un fantasma.

Enfrentarse a los miedos es un camino difícil, es una lucha entre el instinto, entre lo que tenemos grabado a nivel corporal y emocional y nuestra razón, entre el querer y el poder.

A mi sirvió darle su lugar, darle su espacio. Aceptar que estaba y que me acompañaba, y que  independientemente de que los peligros que veía y sentía, fuesen reales o no, a mí me daban miedo. Fue el legitimarlo, mejor dicho, legitimarme con mi miedo, expresarlo, lo que me ha permitido ir poco a poco dejándole menos espacio en mí, eso y aceptar la  vergüenza que me daba el saber que yo no podía mientras el resto sí.

Aceptar la  vergüenza que me daba el saber que yo no podía mientras el resto sí. Que yo no puedo.

Así pues hoy brindo por todos/as los que nos dejamos ver con nuestros miedos y nos dejamos acompañar desde ahí.

Guillermo

Actualmente me dedico a la terapia individual desde un enfoque Gestáltico y corporal

Dejo aquí alguna foto del resultado de enfrentarme al miedo, que no es otro que el poder disfrutar de la montaña y de las personas que me han acompañado:

Publicado en: Blog